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Cuando tenemos un recién nacido en brazos, nuestra obligación como padres es darle todo cuanto necesita. Sin embargo, a medida que se hace mayor saber decir “no” es tan importante para su desarrollo cerebral como darle afecto.  Hoy en día, poner límites a los niños no tiene muy buena prensa, pero la neurociencia nos demuestra una y otra vez que son imprescindibles para un desarrollo sano. Ayudan al cerebro a entender las reglas del juego y nos permiten proteger su cerebro de estímulos que, aunque ellos no se den cuenta, pueden interferir en su desarrollo. Aquí os dejo 5 situaciones en la que NO, suele ser mejor opción que SI.

Cuando me piden ayuda, pero realmente puede hacerlo por sí mismos

Posiblemente no haya mejor ocasión para decir “no” que cuando un niño te pide ayuda para hacer algo que puede hacer por sí mismo. Cuando le abres la mermelada, cuando le alcanzas el juguete que se encuentra encima de la encimera le estás también quitando la oportunidad de lograrlo por sí mismo. Después de uno de estos “no” lo que descubrirás una expresión que no habrías encontrado si le hubieras ayudado. Es una cara de gran satisfacción.

Cuando creo que es momento de esperar

Los niños se benefician de aprender a esperar.  Cuando hablamos de bebés o recién nacidos, es importante atender las necesidades del niño con prontitud, sin embargo créeme cuando te digo que a medida que el niño se hace mayor puede comenzar a aprender el difícil arte de esperar.  Existen muchos estudios que demuestran que aprender a esperar es una de las habilidades más importantes en el desarrollo cognitivo y emocional del niño. ¿Por qué? Pues porque un niño que espera, tiene tiempo para pensar antes de meterse en una pelea. Un niño que espera, lee dos veces la pregunta del examen y piensa dos veces la respuesta. Y porque las personas que son capaces de esperar son capaces de aguantar las ganas de conseguir algo pequeño ahora, para conseguir algo mayor un poco más tarde. También es una habilidad importante, porque muchos no la tienen y permite distinguir a aquellos que toman decisiones meditadas de aquellos que toman decisiones basadas en el impulso.  Así que si me piden una galleta 3 minutos antes de la cena….les digo que no. Si me piden el teléfono cuando estamos esperando al pediatra…les digo que no. Y si me piden un muñequito o un regalito unos días antes de Reyes…también les digo que no. No intento frustrarles, simplemente que aprendan a esperar el momento oportuno y sean capaces de buscar alternativas a su aburrimiento. Para conseguirlo es importante ser capaz de decir “NO” de una manera positiva, sin gritos ni enfados.

Cuando lo que quiere es contrario a lo que necesita

Los padres tenemos experiencia, conocemos el mundo y como funciona y en base a eso podemos saber lo que el niño necesita en muchos momentos. Está claro que el niño también viene equipado con un instinto que le dice lo que necesita, pero en muchos casos no hay coincidencia entre lo que quiere y lo que necesita. Puede querer quedarse jugando, pero ser la hora de ir a dormir para estar descansado para la escuela. Puede querer echar mano del teléfono de mamá cuando nosotros pensamos que necesita salir a la calle, correr y trepar. Si crees que lo que necesita es distinto de lo que quiere..suele ser mejor decir “no”.

Cuando me parezca demasiado pronto

A veces los niños quieren crecer demasiado pronto. Sin embargo, quemar etapas no es una buena política para su desarrollo cerebral. La razón es muy sencilla; el cerebro está programado para aprender las cosas en un orden concreto. Cuando hacen cosas que son propias de una edad superior, pierden la oportunidad de aprender aquello que correspondía en el ciclo de maduración. Por eso, los niños de 8 meses deben gatear en lugar de ser tomados por los brazos para caminar. Los de 2 años pueden celebrar su cumple con unos pocos amigos y una pequeña tarta, en lugar de tener una fiesta sobredimensionada y los de 3 pueden disfrutar y aprender más de meter sus manos en la tierra que de tocar la pantalla de un teléfono móvil.

Cuando simplemente creo que “no” es mejor para él o ella que “si”

Existe una creencia muy extendida que dice que el niño sabe lo que necesita en cada momento, aunque no es una realidad. Existen muchos estímulos poco naturales como las golosinas, los videojuegos o la televisión que pueden acaparar la atención de tu hijo y que no son beneficiosos para su desarrollo. Afortunadamente la naturaleza también ha dotado a los padres de un instinto que te va a ayudar a saber cuando “no” es simplemente mejor que “sí”.

Como ves hay muchas situaciones en las que el sentido común nos dice que no…puede ser una muestra de amor más grande que sí. Pero no os confundáis un “no” no tiene por qué sentar mal. Hay muchas formas de decir “no” y un “No, cariño” o un “No, lo siento” o un “No, ahora no podemos” puede sonar tan dulce como un “te quiero”. Por siempre recomiendo a los padres que les cuesta decir no que aprendan a poner límites sin dramas o sentir culpa. Porque un “no” en el momento adecuado puede ser una muestra de amor tan grande como un beso de buenas noches.

Por Álvaro Bilbao – Autor de “El cerebro del niño explicado a los padres”

Fuente: cutefoodforkids

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